Opiniones

Christian Colmenero combina el Profoto A1 con la familia OCF en fotografía de coches

30 octubre, 2017

Escrito por: Carlos Arnaiz

Hablar de Christian Colmenero es hablar de fotografía de automoción. Aunque también destaca por otros estilos fotográficos, quiso probar si el Profoto A1 era el flash de estudio más pequeño del mundo en una sesión real para Volkswagen junto al B1X y el B2.

Christian fue usuario durante años de otras soluciones de flash sobre cámara: "Antes de decidirme a dar el paso e invertir en luz Profoto había estado usando para iluminar gran parte de mis producciones un equipo compuesto por 12 speedlight. Los conocía a la perfección, sabía cómo usarlos para sacarles el mayor y mejor partido posible, pero también era consciente de cuáles era sus debilidades, entre las que se encontraban unos tiempos de reciclado excesivos -salvo que dispusieses de batería externas-, lo engorroso de los accesorios, la falta de fiabilidad en el disparo por mucho que invirtieses en disparadores de alta gama y, sobre todo, la obligación de moldear su luz para conseguir que sea bonita y agradable. Todo ésto me llevó a meterlos en un cajón para siempre y cambiar al sinónimo de fiabilidad y calidad por excelencia en lo que a luz se refiere: Profoto".

Aún conociendo a la perfección la calidad de Profoto, Christian estaba aún excéptico con la calidad que podría dar. "Sinceramente pensé que aquello sería un speelight como otro cualquiera, equivalente a los tope de gama de las marcas punteras y encima a un precio considerablemente superior. Me pareció desconcertante que una marca como Profoto sacase al mercado “un flash más”, por mucho que ellos insistiesen en que aquello era un flash de estudio, el más pequeño del mercado".

Para que lo comprobara en primera persona, desde Profoto quisimos que lo usara en un trabajo real en Tarifa en el mes de septiembre para Volkswagen España. Así que los combinó con sus B2 y B1X.

"Nos esperaban 3 días de duro sol contra el que competir a base de destellos a plena potencia y muchas horas de trabajo por jornada. Los 2 primeros días los dedicaríamos a realizar las imágenes oficiales de 6 modelos de la marca alemana, desde casi el amanecer hasta la caída del sol. El Profoto A1 haría equipo siempre junto a mis cuatro unidades de B2 y una cabeza de B1X."

Y fue empezar a disparar y confirmar que todo lo que contábamos del Profoto A1 era cierto: "Su luz no era la típica de un speedlight: dura, fea, de reparto irregular. Su luz era la misma que la que me proporcionaban los B1x y B2. ¡Su luz era de flash de estudio! En casi la totalidad de las fotografías usé el A1 como hubiera usado cualquiera de mis otros flashes, y no había diferencia alguna, salvo la evidente en cuanto a potencia, en torno a 1'5EV menos que un B2, nada dramático."

"El comentario entre mi asistente y yo fue claro: ¡qué luz más bonita! Y es que al fin y al cabo de eso se trata, de que la luz sea agradable y fácilmente moldeable, no de estar peleándose con ella para conseguir algo decente desde el primer momento. ¡Al final iban a tener razón en llamarlo el flash de estudio más pequeño del mercado!"

La idea de combinar el Profoto A1 con los B1X y B2 le fue gustando cada vez más para dar la luz en el detalle que lo necesitaba: "Me gusta que el flash esté por encima de la luz ambiente, por lo que casi siempre obturo muy rápido y obligo a los flashes a disparar a potencias bastante altas. En los B1X y B2 iban montados los OCF Zoom y Magnun Reflector, que ayudan al flash a ir más desahogado. El Profoto A1 lo pusimos a plena potencia durante estos primeros dos días de trabajo."

Y aquí vino la segunda sorpresa, y es que su batería le proporcionaba un reciclado lo suficientemente rápido como para que se pudiese olvidar de que el Profoto estaba a toda potencia. "En ningún momento falló un único destello. Todos idénticos. Cientos de disparos por batería sin la más mínima diferencia entre ellos, como con los B1x y B2. Una luz perfectamente homogénea y de repetitibilidad a toda prueba."

"Durante la tercera jornada se realizó la presentación de los vehículos a la prensa. Aquí la Phase One se quedó guardada y utilicé mi Nikon D4, con el A1 sobre ella. El evento comenzó en exteriores y para darle algo diferente a la luz, mi asistente iba siempre con el B1X añadiendo luz de contra o de relleno donde el A1 no llegaba. Aquí el Air Remote integrado en el A1 fue perfecto, ya que desde él podía controlar el segundo flash. Apagarlo, subir y bajar potencia...todo tremendamente fácil."

En estos tres días tuvo tiempo también de probar los diferentes accesorios y su sistema inteligente de acoplamiento: "La siguiente sorpresa llegó cuando el evento pasó a un interior, a la rueda de prensa. Con el Profoto A1 sobre cámara, me dispongo a probar el Dome Diffusor incluido (por cierto, un gran acierto el sistema magnético de los accesorios), y como todos los modificadores son apilables, para compensar la temperatura de color de la sala añado también un filtro CTO. "

Una de las cosas que más le gustó fue usar un flash y no tener la sensación de estar usando el flash: "Con flash directo, casi sin rebotar, las sombras son prácticamente inexistentes. Un reparto de luz homogéneo y perfecto, sin luces duras. De primeras una luz de sensación natural y agradable que te  permite casi olvidarte del flash y dedicarte a hacer fotos."

Tras su viaje su experiencia nos daba una conclusión contundente: "De vuelta a Madrid, y con algo más de mil fotografías realizadas durante esos días, la conclusión para mí es sencilla: ésto no va de potencia, ésto va de calidad de luz. Y si lo que necesitas es moverte rápido, sin complicaciones, con el peso justo, pero sin renunciar a la luz que te proporciona un flash de estudio, hoy por hoy sólo hay una elección, y es el Profoto A1."

 

Escrito por: Carlos Arnaiz

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