La historia detrás de la imagen del Niño de Oro

11 abril, 2018

Escrito por: Clare Gillsäter

El fotógrafo Robert Capa dijo una vez que “si tus fotos no son lo suficientemente buenas, es porque no estás lo suficientemente cerca”. En este primer plano de un niño rociado con espray de color dorado, realizado por Albert Watson, se muestra cómo la unión de la luz con la proximidad de la cámara puede crear una imagen cautivadora. Quería hacer un primer plano del rostro perfecto de un niño en gran formato.

A la búsqueda de la imagen

Albert siempre está en un estado de atención continua que le permite ver una fotografía antes de realizarla. “Siempre estoy a la búsqueda de imágenes”. Esa atención que le presta a su entorno hace que se detenga para capturar el momento, ya sea de vuelta a casa tras una sesión a la 1 de la madrugada en París o de camino a una sesión en una isla cubierta de bruma en la costa escocesa.

En esta ocasión, Albert estaba trabajando en una campaña publicitaria para The Gap. En esta sesión se encontró con un niño de cinco años como modelo. El fotógrafo quedó fascinado por la belleza perfecta de su rostro. Le preguntó a su madre si podían volver después de la jornada de trabajo para hacer más fotos. Una idea iba tomando forma en su mente, y quería intentarla.

Conceptualización

Sin lugar a dudas, el estilo de Albert Watson es visual y atrevido. Su formación en diseño gráfico y en cine es visible en sus imágenes y en la manera en la que cuenta historias a través de ellas.

La conceptualización de una imagen es una parte esencial de su planteamiento. La conceptualización es el nexo entre lo conceptual y lo visual: el acto de convertir una idea en una imagen. Algo que le suelen preguntar es de dónde provienen sus ideas, pero no es fácil responder a eso. El consejo de Albert es nunca dejar de ejercitar el cerebro y estar siempre a la búsqueda de ideas y de inspiración.

El concepto del Niño de Oro era darle al niño un brillo metálico, como si fuese una estatua de bronce. Para ello, Albert lo roció con espray de color bronce, lo que le dio ese efecto a su piel y ese aspecto dorado a su cabello, que era de color negro intenso.

Técnica

Albert hizo la foto con una cámara 8x10 y un objetivo convencional, lo que le da un aspecto surrealista a la imagen. El niño se encontraba a 30 cm de distancia. Añadió un pequeño flash e indicó al niño que mirase directamente a la cámara. La imagen se realizó en blanco y negro, y después recuperó los detalles dorados en la sala de revelado.

Albert utilizó la luz para modelar la imagen en base a su propio estilo. Los contrastes resultantes crearon textura en el cabello del niño y acentuaron la estructura de su rostro. Albert cree que es una fotografía muy sencilla pero muy impactante. Aún con esa simpleza, la imagen presenta una calidad multidimensional. Si se contempla la mirada del niño durante el tiempo suficiente, da la impresión de que estás mirando una estatua.

Una obra diversa

Parte del atractivo de la obra de Albert Watson es su diversidad. Ha fotografiado a famosos, ha trabajado en campañas publicitarias y en carteles de cine, además de capturar paisajes. También hace un hueco para proyectos personales de gran importancia para él. Y siempre está a la búsqueda de una nueva imagen, de una nueva idea. Deja que esto te sirva de inspiración para tu próxima fotografía. El Niño de Oro es un ejemplo de cómo una imaginación despierta se puede traducir en una imagen tangible.

Niño de Oro, Nueva York, 1990

Escrito por: Clare Gillsäter