El Profoto B10 acompaña a Jon Hernández en su proyecto The Elders

04 octubre, 2018

Escrito por: Jon Hernández

The Elders es un proyecto personal que nació en 2013 en el que trato de retratar a personas mayores con formas de vida y trasfondos culturales que van a desaparecer. Durante estos años, The Elders, me ha llevado a conocer a los Sherpa en Nepal, las mujeres tatuadas del estado de Chin en Myanmar, los pescadores de Xing Ping y sus cormoranes en China, los habitantes de las aldeas flotantes del Lago Inle en Birmania, los Cazadores con águilas Kazajos y este año a la comunidad Tsaatan en el norte de Mongolia.

TOS GALE

El Proyecto

Es un proyecto abierto, y sin barreras, pero siento que corro contra el tiempo, ya que muchas de estas culturas están al borde de la extinción y muchas otras no son más que un zoo turístico sin trasfondo cultural real que las sostenga.

Una de las grandes motivaciones tras este proyecto son mis dos hijos pequeños. Siento una enorme pena al saber que ellos no podrán conocer la diversidad cultural que existe hoy en el mundo. Cuando ellos sean mayores de edad creo que ninguna de las culturas que he fotografiado existirá, pero por lo menos se lo podré contar de primera mano a través de mis fotos.

Este año el proyecto era especialmente complicado, la comunidad Tsaatan son unas 40 familias que viven en las taigas al norte de Mongolia, en la frontera con Rusia. Son conocidos por ser la única etnia del mundo que vive de los Renos, podemos decir que son pastores de renos.

 

 

El Reto

La complicación principal es que las taigas donde viven están en lo mas remoto de Mongolia, es decir que había un reto logístico importante solo para llegar a ellos.

Ninguno de los destinos que visito suele ser fácil de llegar, pero en la mayoría de los casos con un 4x4 te plantas donde sea. La Taiga es distinta, para llegar a la taiga desde Barcelona tuve que coger varios aviones, recorrer 300km campo a través en un 4x4 antiguo durante varios días durmiendo en la estepa y por último cruzar varias montañas y valles a caballo en condiciones climatológicas bastante complicadas.

Es por eso por lo que mi elección de equipo siempre tiene que ser muy cuidadosa, necesito equipamiento ligero y pequeño pero que me permita conseguir los resultados que voy a buscar.

Este año, pocos días antes de mi viaje Profoto me llamo para ver si quería llevarme un producto nuevo a mi aventura, el Profoto B10.

 

En cuanto vi el producto me pareció perfecto, tan pequeño, tan compacto, ¡pero a la vez tan robusto!

¿Las primeras dudas me asaltaron, 250W? ¿Será suficiente? Hasta ahora siempre me había llevado flashes de 500W.

Unas pruebas rápidas en el estudio me dejaron muy sorprendido a la vez que aliviado. El B10 a pesar de tener 250W tiene una eficiencia superior a ningún flash anterior de Profoto, y me daba una luz practica equivalente al B1X a 9.5.O

 

En Photokina estuve hablando con Anders de Profoto y me explico que este incremento de eficiencia se debe a tres factores, el primero que a diferencia del B2 no hay cables, y por lo tanto no hay perdidas de energía por el camino. En segundo lugar, han mejorado mucho el “spill killer” es decir el reflector interno que lleva el flash para evitar perdidas de luz hacia atrás. El tercer factor es el cristal que PROFOTO pone en frente de sus flashes, han cambiado el diseño y este transmite mejor la luz. Estas diferencias le dan al B10 una eficiencia de entre 1/3 y 1/2 paso por encima de sus especificaciones y eso realmente marca la diferencia.

Sabiendo que el Profoto B10 me daría suficiente luz para mis retratos no lo dude ni un minuto, estamos hablando de un tercio del tamaño y peso respecto a un B1X si tenemos en cuenta baterías extra, ¡cargador y todo lo demás!

El viaje a la taiga no fue fácil, varios aviones, una paliza de 4x4 increíble y para rematar 9h a caballo por el terreno mas complicado que te puedas imaginar, (puedes ver un pequeño documental en mi canal de youtube), la combinación extremadamente portátil que me ofrece el equipo de Olympus con la iluminación del Profoto B10 es insuperable.

En un cinturón de Mindshift Gear llevaba TODO el equipo de foto y luz, y aun me quedaba todo el resto de la mochila para llevar el Dron y el resto de cosas del día a día, comida, ropa de lluvia, algo de abrigo etc..

A estas alturas, con el esfuerzo que había costado llegar hasta la Taiga, parecía que ya estaba todo hecho, pero no, el objetivo era conocer a Bayan Dalai y hacer unas fotos que estuviesen a la altura de su historia.

Bayan Dalai es un hombre de mas de 60 años que ha pasado su vida en las montañas con sus renos. Entre otras cosas este tipo ha matado a mas de 100 osos en su vida, uno de ellos en pelea a cuchillo, pero más importante aún, es uno de los Tsaatan más ancianos que quedan con vida en la Taiga.

Como siempre la mejor parte es conocerlos, dejar que te cuenten sus historias, preguntarles cosas en primera persona. Recuerdo una conversación que tuvimos en la que yo le preguntaba que cree que sucede cuando mueres, me impacto que su respuesta es muy parecida a cuando a mi me preguntan si creo en dios, no se lo plantea, no tiene necesidad de encontrar respuesta a esa pregunta. Dijo algo como que cuando mueres pasa lo mismo que antes de nacer, nada.

Una vez ya nos conocíamos mejor y empezaba a haber un vinculo era hora de ponerse a trabajar.

La Sesión

Para las fotos principales del proyecto busque un sitio con un buen contraluz para aprovechar la puesta de sol. Me fui horas antes a localizar la ubicación y busqué una piedra donde Bayan-Dalai y su reno pudiesen estar como elevados. El objetivo de esta primera foto era darle épica como si fuese un personaje de una película comercial americana.

Una vez encontrado el sitio para las fotos solo faltaba esperar a la hora adecuada, así que pase el resto del día ayudando a los Tsaatan con sus tareas y cuando cayó la tarde nos fuimos hacia la localización.

La localización estaba a unos 20 minutos montaña arriba desde el campamento Tsaatan, por lo que poder llevar un equipo tan ligero fue de agradecer.


Una vez allí monté el Octa 4 y preparé el B10, también preparé mi Olympus Em1 mkii y el 45mm f1,2 que era la lente que iba a usar en la mayoría de fotos. Limpié el 25mm f1,2 también por si en plena sesión tenía que cambiar de lente.


Empecé a probar luces sin malgastar energías de Bayan Dalai o de su reno, y cuando vi que la luz era la adecuada nos pusimos manos a la obra.

No fue nada sencillo. Trabajar con un reno y un tipo de 63 años que nunca ha posado así tiene su historia, es súper importante trabajar rápido y sin tonterías. Contar con un asistente que aguante la luz y pueda moverla si es necesario o tener un control a distancia como el Air Remote sin que yo tenga que moverme es muy importante. Que el equipo responda a la perfección me permite olvidarme de la parte técnica y centrarme al 100% en la conexión con mi sujeto que es lo que hará que la foto transmita algo al espectador.

Pocos minutos después tenía la primera de las fotos, la foto épica que buscaba de Bayan Dalai sobre el reno, y no podía haber pedido más. El reno en un ataque de protagonismo me dio la pose del siglo, y ni yo mismo podía creer que el reno acabara de hacer eso para la cámara.

La segunda imagen que tenía en mente era algo menos épica, pero es mi favorita de este proyecto. Quería algo mas intimo y personal, y siempre me funciona muy bien que los sujetos realicen alguna acción como si yo no estuviese. Para esta toma tuve que cambiar al 25 1,2 de Olympus ya que el 45 me quedaba demasiado largo.

 

Conclusión

En toda esta sesión el Profoto B10 respondió a la perfección. No necesité ni ponerlo a tope de potencia, creo recordar que estaba a 9.3 en la mayoría de los disparos, y eso que llevaba el OCTA 4 montado que se come bastante luz.

Durante los siguientes días hice algunas sesiones mas con Bayan Dalai, especialmente una muy interesante ya de noche, donde poder bajar mucho la potencia del B10 me permitió integrarlo en la poca luz ambiente que había cuando el sol ya se había puesto.

 

 

En todo este viaje no llegué a usar las 2 baterías del B10 que llevaba. Era otro de mis miedos, ya que no teníamos electricidad, pero aguantaron sin problemas, es sorprendente lo que duran con lo pequeñas que son.

Para mí, el B10 ya se ha convertido en parte de mi equipo, he cambiado uno de mis B1x por 2 B10 ganando así en versatilidad. Creo que casi todo mi trabajo de exterior se hará con los B10 en adelante, excepto aquellas situaciones donde se que voy a necesitar potencia bruta como una sesión de bikinis de cuerpo entero a mediodía, pero para el 90% de mi trabajo en exteriores el B10 cubrirá sobradamente y reduce mucho el equipo que tengo que llevar.

En este video podéis ver un poco mas de este proyecto y las fotos que hice.

 

Escrito por: Jon Hernández

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