Osamu Yokonami portrays children on a field outside Tokyo with Profoto B10 and A1 | Profoto (ES)
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Osamu Yokonami retrata a niños en un campo a las afueras de Tokio con el Profoto B10 y el A1

12 marzo, 2019

Escrito por: Steven Hanratty

Osamu Yokonami lleva su inconfundible estilo hasta un campo situado a las afueras de Tokio con el Profoto B10 y el Profoto A1 para sumar un nuevo trabajo a su proyecto personal titulado.

El extenso trabajo de Osamu, asentado en Tokio, abarca la fotografía comercial, editorial y de moda, y ha colaborado con numerosas marcas en Japón, como Milk, Figaro Japon, United Arrows, Albion y Actus, entre otras.

Sin embargo, es en su trabajo personal donde la mirada única de Osamu cobra vida. Osamu ha producido varios libros fotográficos como Assembly, Sasayama, y el más desatacado de todos, 1000 Children.

Un estilo único creado a partir de la uniformidad

Su trabajo 1000 Children, expuesto en múltiples ocasiones en Japón, está compuesto por 1000 retratos minimalistas de medio cuerpo de colegialas japonesas que sujetan con cierta dificultad una pieza de fruta entre su oreja izquierda y el hombro. A primera vista, las imágenes parecen repetitivas puesto que lo único que difiere entre unos retratos y otros es el color de la fruta. Pero, si los observamos más de cerca, podemos ver cómo se van colando esas pequeñas diferencias que van desde una sonrisa o un respingo al intentar sujetar torpemente la fruta, hasta sutiles cambios en la postura y la seguridad frente a la cámara.

Esta sensación de uniformidad era algo que Osamu quería aportar a la sesión con el Profoto B10, aunque lo hizo como parte de otro de sus proyectos personales, Assembly. Su objetivo era fotografiar a niños de 2 y 3 años con la misma camiseta blanca y pantalones para que no se vieran como individuos, sino como un grupo, un conjunto o assembly en inglés.

Trabajar con niños suele ser sinónimo de caos

Sin embargo, a esa edad los niños siempre son incontrolables, y es esa falta de control la que nos deja ver su verdadera naturaleza, su excepcionalidad.

La ubicación era un extenso campo verde a orillas del río Tamagawa. La primera impresión de Osamu sobre el B10 fue que era ligero y fácil de transportar, algo que le permitió moverse durante la sesión y que encaja a la perfección con su estilo instintivo, fundamental para seguir el ritmo de niños llenos de energía.

"Va a ser muy caótico", pensó Osamu. "Diez niños y sus padres yendo de un lado a otro por el campo, voy a tener que moverme rápido".

Fotografiando bajo el cielo azul

Para las primeras imágenes, Osamu quería capturar a los niños saltando sin parar con el cielo azul tras ellos. Para ello, colocó un B10 elevado y ligeramente a la derecha de donde estaba disparando, desde el suelo apoyado en la hierba.

Y además decidió utilizar un OCF Magnum Reflector ya que pensó que la luz fuerte que crea el modificador iría bien para transmitir la energía de los niños.

"Estaba satisfecho por poder fotografiar la pureza de las imágenes sin adornos, tan solo con un cielo azul totalmente despejado y la sencillez de la ropa de los niños. Gracias a esto pude resaltar las expresiones de alegría inocente en sus rostros".

Concentración y enfoque

Para la siguiente imagen, Osamu se centró en dos gemelas vestidas con camiseta blanca y pantalones a conjunto. Al igual que en 1000 Children, les pidió que sujetaran una manzana con la barbilla mientras las fotografiaba. Sus esfuerzos por no dejarla caer revelaron una determinación infantil en sus rostros.

Osamu capturó la imagen con un Profoto A1 integrado en la cámara con un Dome Diffuser para suavizar la luz, ya que proporcionaba un relleno frontal.

El gran final

La apariencia de la imagen final era ligeramente surrealista. En un árbol de gran tamaño, Osamu y su equipo colocaron un globo gigante entre las ramas y las hojas, y situaron a los niños en fila frente al árbol. Osamu iluminó a los niños con un único B10 colocado dentro de unaOCF Softbox 2x3 y consiguió dar al globo una sensación de astro resplandeciente con el Profoto A1.

Para Osamu, su experiencia con el Profoto B10 no pudo ser más positiva. Gracias a la gran velocidad de recarga y a la larga duración de la batería, no tuvo que cambiar la batería ni una sola vez en toda la sesión. Aunque para él, lo más importante es la portabilidad y la potencia.

"Al no preparar rigurosamente las escenas que fotografío con antelación, la flexibilidad es clave, y ahí es donde la movilidad y el peso reducido del B10 me ayudan realmente a lograr las imágenes que quiero capturar". Y continúa, "El equilibrio entre la potencia y la portabilidad es prácticamente perfecto".

 

Escrito por: Steven Hanratty

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