Foto: Sal Cincotta

Retratos

The world is my studio con Profoto A1

19 septiembre, 2017

Escrito por: Seth Chandler

Sal Cincotta, el persuasivo fotógrafo, empresario, editor y profesor neoyorquino, es digno de estudio; está siempre en constante movimiento y es veloz a la hora de ofrecer sus opiniones, sus explicaciones y sus perspectivas. Lo tuvimos con nosotros al teléfono durante una hora para interrogarle acerca de su planteamiento fotográfico y sobre cómo el nuevo Profoto A1, el flash de estudio más pequeño del mundo, “cambiará para siempre mi forma de fotografiar”.

Paisajes épicos para un día épico

Cuando Sal decidió convertirse en fotógrafo profesional de bodas y retratos tras años fotografiando paisajes como pasatiempo, su visión comercial era la de combinar su experiencia en paisajes con los sueños de las novias, que llevan a cabo la actuación más épica de sus vidas. El resultado fueron imágenes de boda con paisajes de cine en los que la pareja, sobre todo la novia, tiene un papel protagonista.

Afirma que “las novias nos piden que contemos la historia de su día de una forma dramática”. Ellas miran mi portfolio y me dicen: ‘quiero una foto así’. Se trata siempre de un gran retrato”.

“Fue un momento increíble”

Cuando le comentamos a Sal que probase el A1, el flash de estudio más pequeño del mundo, estaba intrigado por el concepto. En el momento de probarlo montado en la cámara surgieron dudas, ya que para Sal ( y para otros muchos fotógrafos) el flash integrado suele parecer artificial, plano y poco favorecedor. “Durante años le hemos enseñado a la gente que debía utilizar el flash de forma externa”, indica.

Sin embargo, quedó cautivado desde la primera toma de prueba en una calle de Chinatown. “Estaba deseando encontrar a alguien para enseñarle la foto. Fue un momento increíble. Nunca he visto nada parecido en un flash integrado. Percibí una luz hermosa y suave. Y en este caso ni siquiera se trataba de una configuración. Ni habíamos entrado en materia. Era solo una foto de prueba”.

La escena se tornó todavía más colorida y dinámica tras añadir los dragones bailando. Y con el A1 montado en la cámara, Sal fue capaz de moverse por el espacio con facilidad, encuadrando y volviendo a encuadrar la captura para conseguir un efecto caleidoscópico. Una calle de Chinatown se había convertido en el estudio de Sal.

“Quería que resultase vibrante, con energía y color, con un plano amplio y un primer plano. No todo puede ser dramático y de grandes proporciones, pero esto lo era”, afirma Sal.

“El A1 me proporcionó la versatilidad y el poder que necesitaba para trabajar en este entorno tan dinámico y variable. Sin esa versatilidad me hubiese perdido algunos de los mejores momentos”.

Directo de la caja a la calle

Lo que sucedió después fue un recorrido a velocidad vertiginosa igual que hubiese hecho cualquier otra persona con un equipo nuevo. Sin ni siquiera haberse leído el manual, Sal hizo retratos en tres localizaciones emblemáticas de Nueva York: En una azotea rodeada de rascacielos, en la Grand Central Station y en el puente de Brooklyn.

Nos comenta que “lo saqué de la caja, salí y comencé a disparar: aprendí sobre la marcha”. “Si lo comparamos con la mayoría de flashes integrados, el A1 presenta solo dos menús mientras que el resto ofrece un número muy elevado de ellos. Es imposible sacarlos de la caja, ponerlos en tu cámara y empezar a tomar fotos. Pero con el Profoto A1 sí que puedes”.

Si resulta difícil conseguir grandes resultados la primera vez con cualquier flash integrado, sacado directamente de la caja, y sin leer el manual, es más complicado todavía hacer eso combinándolo con otros flashes, trabajando rápido, en movimiento, en lugares públicos donde tienes solo un momento antes de que la policía de Nueva York te pida que te marches.

Sal hizo lo mismo en cada una de las cuatro localizaciones: experimentó con el A1 montado en cámara, fuera de la cámara y como parte de un sistema. Debido a la gran movilidad y al duradero generador de batería de Li-Ion que recicla mucho más rápido que las pilas AA, no se perdió ni una sola imagen.

Y es que al final de un largo día, la gran metrópolis mundial se había convertido en el estudio personal de Sal gracias al Profoto A1. Afirma que “el A1 cambiará para siempre mi forma de fotografiar”. “Si me permite hacer esto en Nueva york, podré hacerlo en cualquier lugar”.

 

Escrito por: Seth Chandler

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