La historia detrás de la imagen - Steve Jobs

30 octubre, 2017

Escrito por: Clare Gillsäter

Varias de las obras de Albert Watson son conocidas por muchos, pero quizá ninguna haya obtenido tanta repercusión como la fotografía que le hizo en 2006 a Steve Jobs, la cual se ha convertido en la imagen más distintiva de este visionario hombre de negocios.


El tiempo es oro

Albert Watson es famoso por sus retratos de conocidas personalidades, siempre en búsqueda de la captura más simbólica y especial.

A Steve Jobs no le gustaba que le fotografiasen. Albert, que ya estaba al corriente de eso, tuvo que pensar rápido y con claridad para obtener esa captura que al poco tiempo se convertiría en emblemática.

“Aproveché la oportunidad”, rememora Albert. Con lo valiosa que era una hora en la agenda de Steve Jobs, le dijo al empresario que lo haría en la mitad del tiempo. “Me miró como si le hubiese hecho un regalo de Navidad”. Treinta minutos eran oro en su ajetreada vida.

La sencillez es la clave

Al final Albert no tardó más de 20 minutos en obtener la imagen que quería. Su estrategia, como suele hacer cuando se pone manos a la obra, era mantener la sencillez. Echó mano de su asombrosa capacidad para leer a las personas. Esta captura es especialmente poderosa porque muestra a un Steve Jobs humano.

Albert consiguió ese efecto inspirándose en las fotos carnet. Configuró la captura con un fondo blanco, le pidió a Steve Jobs que se inclinase un poco hacia delante y le dijo: “Imagínese que está sentado enfrente de cuatro o cinco personas que no están de acuerdo con usted, pero usted sabe que tiene razón”. Miró a la cámara y, en ese momento, Albert consiguió capturar la intensidad, la inteligencia y la convicción de un genio como Steve Jobs.

Antes de irse, Steve Jobs le echó un ojo a la instantánea y preguntó si se la podía quedar. Afirmó que: “Es, quizá, la mejor foto que me han hecho nunca”.

Un tributo conmovedor

Varios años después, mientras se preparaba para su jornada, Albert se sorprendió por una llamada de John Dowling, jefe del departamento de Relaciones Públicas de Apple. Este le preguntó a Albert si todavía tenía la fotografía; de ser así, le dijo que la necesitaría cuanto antes. Siendo consciente de la urgencia, Albert buscó la imagen y se la envió a Dowling. Esa misma tarde se hacía público el fallecimiento de Steve Jobs.

Apple anunció la muerte de Jobs en su página web junto al retrato de Albert el 5 de octubre de 2011.

Es imposible calibrar el impacto que Steve Jobs ha tenido en nuestras vidas. Como tributo, el presidente Barack Obama afirmaba en su página web que “a Steve Jobs le gustaba afirmar que vivía cada día como si fuese el último. Así fue como transformó nuestras vidas, redefinió industrias enteras y consiguió uno de los mayores hitos de la historia humana: cambió la forma en la que vemos el mundo”.

Una fuerza imperecedera

La fuerza de este retrato es imperecedera. Es una imagen emblemática que representa una era y un cambio colosal en nuestra relación con la tecnología. Adorna la portada de la biografía de Steve Jobs, estuvo presente en la página web de Apple durante un mes después de su fallecimiento y, además, es la imagen que a muchos se le ha quedado en la retina de este innovador empresario y hombre de negocios.

Escrito por: Clare Gillsäter