Foto: Fabian Wester

Retratos

Un emblemático hotel y unas escaleras mecánicas del metro han servido de estudio para Fabian Wester y el Profoto A1

16 octubre, 2017

Escrito por: Seth Chandler

Fabian Wester, fotógrafo de moda y estilo de vida radicado en Estocolmo, no tiene estudio propio, por lo que la improvisación siempre ha jugado un papel fundamental para él. Recientemente utilizó el histórico Hotel Berns y una escalera mecánica del metro como estudios para una serie de retratos con el Profoto A1, el flash de estudio más pequeño del mundo.

Para Fabian, fotografía es sinónimo de aventura, ya que en 2013 se convirtió en fotógrafo a tiempo completo tras un viaje fotográfico de 30.000 Km por carretera entre Estocolmo y Mongolia. Anteriormente, se dedicaba a captar la vida nocturna, en el que fotografiaba a famosos y otras personas destacadas; lo que le llevó a crear uno de los sitios web de fotografías de ocio nocturno más conocidos de Suecia.

“Me encanta evocar emociones a través de mis imágenes, tanto para las personas como para los negocios, fotografiando la vida real y siendo espontáneo”, indica Fabian. “Viajar por todo el mundo para visitar ciudades, ver la naturaleza, conocer culturas y capturar a mucha gente inspiradora... Esa es la gran recompensa”.

100 000 imágenes con el flash montado en la cámara

Fabian, que es un usuario avanzado del flash montado en la cámara, calcula que ha debido tomar más de 100.000 fotografías utilizando el flash de este modo, tanto en discotecas como en festivales y otros eventos. Señala que: “Lo natural en mi fotografía es usar el flash montado en cámara”. “Un flash es un salvavidas cuando la iluminación es mala o cuando hay muchas temperaturas diferentes en la luz. Por ejemplo, con luz templada en el interior y una luz fría entrando por la ventana, el flash se sobrepone a la mezcla de iluminación y así se obtienen los tonos correctos en la piel”.

“También es divertido utilizar un flash para obtener una apariencia completamente diferente. Este verano fotografié una gran fiesta al aire libre, donde brillaba el sol, y aunque las condiciones de luminosidad eran buenas, aun así utilicé un flash para darle una apariencia más intensa a las fotos”.

Cuando contactamos con Fabian para comentarle si quería probar un nuevo producto con la temática “The world is my studio” (El mundo es mi estudio) con el Profoto A1, el flash de estudio más pequeño del mundo, le entusiasmó la idea.

“Siempre he disfrutado del diseño y la calidad de Profoto. Para mí es importante disponer de un producto en el que pueda confiar, y eso es algo que puedo hacer con los productos de Profoto”, afirma Fabian. “Es imposible recrear en un estudio una gran parte de mi trabajo fotográfico. ¡Solo tengo de una oportunidad!”

El mundo es el estudio de Fabian

También le entusiasmó la idea de que era algo que le serviría de ayuda para hacer del mundo su estudio, ya que es su hábitat natural de trabajo. “No poseo ningún estudio pero el mundo está repleto de lugares hermosos, los límites los marca la creatividad de cada uno», nos comenta Fabian. “Cualquier lugar es aprovechable, desde un muro de cemento bien decorado que pueda haber por la calle hasta las cortinas de terciopelo rojo del Hotel Berns. ¡Y lo mejor de todo es que no hay que pagar por casi ningún lugar! Por eso con el Profoto A1 tengo a mi disposición el estudio más grande del mundo ya que me permite disponer de ambientaciones por todo el mundo.

Para este proyecto, Fabian llevó a la modelo Lisa Tellbe hasta el histórico Hotel Berns en el centro de Estocolmo, donde la decoración de los techos y la cortina de terciopelo rojo le proporcionarían una ambientación glamurosa.

Explica que “para la primera foto quería un look de belleza”. “No sabía mucho acerca del ‘salón dorado’ del Berns. Resulta que al final tenía estas hermosas cortinas de terciopelo rojo que se adaptaban perfectamente a lo que pretendía”.

“Utilicé el Profoto A1 montado en la cámara con el Soft Bounce para obtener una iluminación suave y amplia, y situé uno de los A1 con el Dome Diffuser detrás de Lisa en dirección a la cortina que había detrás de ella para difuminar mejor la luz, hacer que esta fuese más tenue en la cortina y resaltar el color. Controlé ambos A1 mediante el A1 que tenía en la cámara”.

Listo y funcionando en segundos

“Gracias a su pantalla de fácil lectura y a su interfaz lógica, todo estaba listo y en funcionamiento en tan solo unos segundos”, comenta Fabian. “Y el hecho de situar los accesorios en posición con anillos magnéticos me da seguridad además de darle un aspecto muy profesional en comparación con las engorrosas cintas de velcro de las que uno no puede fiarse”.

Le gustó también cómo la antorcha circular del flash proporciona una luz plana y natural. “El modo TTL resultó ser muy fácil de utilizar y me proporcionó una buena exposición que podía aumentar o reducir con facilidad. ¡El Soft Bounce ofrece casi la misma luz que un softbox en el estudio!”

Para la segunda imagen, Fabian quería más actitud en la iluminación, por eso escogió un ángulo de haz de luz más cercano. Señala que «el anillo del zoom que está alrededor de la antorcha se acopla al reflector del flash”. “Por eso escogí un ángulo de haz de luz con un zoom mayor para conseguir una luz más nítida y de este modo poder crear sombras más intensas”.

La facilidad de uso estimula la creatividad

La tercera imagen no estaba para nada planeada, Fabian tan solo se dirigía con Lisa hacia el metro. Pero cuando llegaron a la estación, sintió una inspiración repentina. “Me imaginé a Lisa sentada en esta larga y estilosa escalera mecánica”, explica. “¡Fue muy divertido ya que nunca antes había probado a fotografiar en una escalera mecánica!”

Para darle un plus de personalidad a la imagen, utilizó un A1 como Air Remote en la cámara y el otro como flash de forma externa. “Sostuve el flash con mi mano desde un lado para darle algo más de personalidad a la luz, consiguiendo un poco más de sombra que resaltase el contorno del rostro de Lisa”.

Para esta captura fue clave la facilidad de uso del A1, de otro modo no hubiese ni siquiera intentado conseguir esta imagen. “Una pantalla grande y clara, con una interfaz lógica y sencilla que facilita mucho la utilización del flash. ¡No tuve ni que leer el manual de instrucciones!

“Gracias a la sencillez, uno puede probar cosas que nunca antes se había planteado”, afirma Fabian. “Cuando algo es difícil suele suponer mucho tiempo y energía, por lo que muchas veces ni lo intentas. Cuando el equipo es divertido y sencillo de usar, lo utilizas más y pruebas nuevas tecnologías e ideas”.

 

Su próxima herramienta de trabajo

Fabian dice que el Profoto A1 va a ser su próxima herramienta de trabajo, algo que está deseando. “¡Se acabaron los esfuerzos innecesarios! Es fantástico disponer de un kit completo con todos los accesorios porque odio cuando mi creatividad se ve limitada por el equipo. Un equipo debe servir para conseguir todo lo que pretendes sin quebraderos de cabeza. Con la batería que presenta ya no necesito más pilas AA de las que uno no se puede fiar y, además, puedo montar un flash de gran potencia y recarga rápida.

“Tras probar el Profoto A1 me di cuenta de que había convertido el mundo en mi propio estudio. Ahora puedo crear imágenes con una luz que parece de estudio, donde yo quiera”, añade. “Han fabricado un flash pequeño que tiene todo lo que uno necesita”.

Planeando con el A1

Fabian está deseando utilizar el Profoto A1 junto con su Profoto B1, o solo el A1 para trabajos en festivales. De hecho ya tiene algunas fotografías en mente.

“El sistema Air Remote de Profoto facilita la conexión del flash a otros flashes A1 o a otros flashes de Profoto en tan solo unos segundos. Mis antiguos flashes se sincronizaban por infrarrojos, por lo que los flashes tenían que estar en el mismo campo de visión, algo que me limitaba a la hora de colocar un segundo flash en cualquier otro lugar.

“Pero con 300 metros de alcance puedo, por ejemplo, colocar el A1 detrás del DJ que está pinchando y disparar desde lejos obteniendo una gran iluminación”, indica Fabian. “Además, cuando fotografío festivales, la iluminación varía mucho, tanto en dirección como en color. Por ello, ser capaz de controlar la luz resulta de gran utilidad en estas circunstancias”.

Escrito por: Seth Chandler

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